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EL AGUA “PATEABA”. Denunció peligroso hidro para bebés

“Yo les dije a los dueños que no puedo trabajar así, que era muy peligroso”, comentó la licenciada quien fue hasta los ministerios.

| Por Alex Noguera
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| Por Alex Noguera
El calentador de agua estaba oxidado y usaban para calentar el hidromasaje.

La obstetra Luz Sánchez pasó malos tratos y explotación laboral en un sanatorio ubicado en la ciudad de Luque, según denunció la misma al diario Crónica como así también al Ministerio de Trabajo y en la Superintendencia de la Salud.

Su calvario empezó en el mes de abril de este año cuando fue contratada por el dueño del lugar.

Luz fue designada para el área de “Baby Spa”, donde se real izan tratamientos a recién nacidos, especialmente usando una piscina para hidromasaje.

“Se descompuso el motor de la pileta de hidromasaje de los bebés para mantener caliente el agua. Al volver de mi reposo por covid me encuentro que usan los calentadores de agua todos herrumbrados para calentar la pi leta”, arrancó diciendo Luz.

“Yo les dije a los dueños que no puedo trabajar así, que era muy peligroso. Un día yo me fui a tocar el agua y me corrió por el calentador que estaba colgado ahí. A las demás compañeras también les corría el agua porque se usaba el calentador”, he’i.

“Me acerqué nuevamente a los dueños para decirles que no podemos recibirles así a los pacientes y me responde que a los bebés les tiene que correr nomás luego la electricidad”, dijo a Crónica la licenciada.

El sanatorio está ubicado en Luque.
El sanatorio está ubicado en Luque.

He’i avei que el dueño del sanatorio le dijo en otro momento que el mismo tiene un lugar para ella en el cementerio si llega a morir por la descarga del calentador de agua.

Habla de una “explotación” y afirma que le deben plata

La licenciada Luz Sánchez contó que días después empezó a recibir mensajes en su corporativo de personas que le reclamaban plata al dueño del sanatorio.

“Yo di positivo al covid y el dueño me dijo que si no iba a trabajar me iba a reemplazar. Y eso hizo. Me disminuyó los días de trabajo. Pero ya que no había recepcionista me designó hacer eso los días libres. Un día me piden que vaya un domingo, me negué porque no me estaban pagando dos meses. Hasta ahora no me pagan y me deben 5 millones de guaraníes”, conto Sánchez.

Dijo que luego de la denuncia que realizó comenzó a recibir amenazas, como por ejemplo “me dijo la dueña que no me iban a pagar y me fundiría la vida”.

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