Ramón Ruiz Díaz, el paraguayo que fue héroe en Nepal

| Por Manuel Medina
El doctor Ramón Ruiz Díaz, al lado de su esposa Kathy.

Las familias aún no pueden olvidar el drama vivido, el luto de la pérdida y la tristeza de la devastación. Así quedó en parte el país asiático de Nepal luego que el pasado 25 de abril más de 8 mil personas perdieran la vida tras un terremoto que sacudió todo el lugar.

En medio de la desgracia, muchísimas personas se salvaron gracias a rescatistas, colaboradores y doctores, unos verdaderos héroes anónimos que dieron todo de sí y brindaron ayuda como corresponde. Uno de ellos fue un paraguayo: el doctor Ramón Ruiz Díaz (66), anestesiólogo, quien dirige el Departamento de Cirugía del hospital “Scheer Memorial Hospital (Banepa Bazar)”, donde trabaja hace poco más de cinco años.

A casi cinco meses de aquel terrible suceso, el doctor Ruiz Díaz regresó a Paraguay para visitar a su madre y disfrutar de su compañía. Amablemente nos recibió en su casa del barrio San Vicente de Asunción y nos contó esa experiencia que sin dudas marcó su vida.

- ¿Que hacía en el preciso momento en que sucedió el temblor?

- Estaba en el hospital. Nos sorprendió, pero agradezco a Dios por estar contando esta historia. Fue un momento de confusión, no sabíamos lo que pasaba hasta que nos dimos cuenta de la magnitud del hecho. Estábamos con una paciente que estaba por dar a luz y, como todo se movía, la tuvimos que sacar al patio para atenderla y así también con otros tantos pacientes. Orgulloso de trabajar con un equipo humano nepalí de alta dedicación y profesionalismo. Le agradezco a Dios por ponerme en ese lugar y poder ayudar a esas personas.

- ¿Cuántos pacientes lograste atender y salvar?

Momento en que el doctor Ruiz Díaz atiende a una embarazada junto con otros colegas, en el patio del hospital.

- Muchísimos. No puedo decirte cuántos en total, pero muchísimos. Se abrieron tantas instituciones para ayudar y todo fue sin cobrar nada. La respuesta de ayuda a los afectados fue impresionante y digno de destacar.

- ¿Alguna imagen que te viene a la cabeza de aquel momento?

- Recuerdo a una niña que fue rescatada luego de quedar sepultada debajo de su casa. La operamos tres veces y ahora está yendo a la escuela del hospital. Eso refleja los valientes que son en ese país.

- La atención se complicó por la cantidad de gente que acudía al hospital...

- Y no solo eso, el 85% de nuestro equipo perdió sus casitas y nunca dejaron de venir a cumplir con su labor. Dormíamos en el pasto, en el suelo, pero nunca se perdieron esas ganas de querer ayudar.

- Fuiste considerado hasta un héroe aquí en nuestro país.

- Agradecido por el cariño de la gente, pero yo no me considero un héroe. Me tocó estar ahí y pude dar una mano.

 “Me gusta vivir en Nepal”

Sobre cómo fue para que ir trabajar a Nepal, recuerda que “muy joven fui a estudiar a México, soy graduado de ese país. De ahí serví para el Gobierno y fui adoptado como profesor de anestesiología pediátrica para el gobierno de Nuevo León. Un tiempo después fui invitado por colegas que me conocían par ir a Nepal”.

- ¿Y así llegaste ahí?

- Sí. Integré el cuerpo médico de la obra médica “Adventista” y así llegué a ese país y no me arrepiento ni siquiera un minuto. Me gusta vivir en Nepal.

- ¿De dónde sacaste fuerzas para luchar en ese momento?

- De muchas partes. Recuerdo un momento que me marcó. Al lugar llegó un cirujano paraguayo, el doctor Santiago Servín, que se quedó un mes aproximadamente, y me regaló una bandera paraguaya. ¡Chemopirîmba! Llegó en un momento exacto donde uno necesitaba fuerza para continuar y ese detalle me dio unas ganas de seguir en la lucha. Y, obvio, mi esposa que siempre me da fuerza.

- ¿Cómo es tu vida ahí?

- Normal. El idioma y la comida nos costaron en principio, pero ya nos acostumbramos. Estoy con mi esposa Kathy, ella es americana. Es mi fiel compañera. Coopera en la escuela del hospital enseñando inglés. Abrió de forma voluntaria una biblioteca, lo cual es casi inédito allá. Y los niños aprecian eso porque para ellos un libro es novedoso... (en medio de la entrevista su esposa interrumpe y le pregunta en inglés ¿por qué no le contás lo importante que sos allá?)

- ¿Cómo es eso?

- Y es que allá hay un anestesiólogo por cada 184 mil pacientes. Hasta me siento importante (ríe).

DESTAQUE DEL PARAGUAYO

“Lo que me gustaría y deseo es que más colegas compatriotas salgan al exterior y se destaquen y puedan ayudar y que el mundo conozca la capacidad profesional que puede dar un paraguayo fuera de su país” dijo orgulloso de sus raíces. Sobre algún nuevo proyecto confesó que “estoy enseñando de a poquito a los niños sobre anestesiología y es eso lo que quiero explotar para que se conozca un poco más sobre eso”.

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