“Yo soy casada..., pero el otro me da lo que quiero”

| Por Manuel Medina
  • Hace un buen tiempo que dio el “sí, quiero”, pero dijo que a pesar de todas las cosas lindas que le dio en la vida, “necesitó” un “semental” que la complazca sexualmente, ya que se sentía que lo que su pareja le daba no era suficiente para ella.

Mucho tiempo estuve casada y le fui fiel a mi marido. Me hacía sentir de manera especial, maravillosa, con todas sus atenciones y encantos. Pero sentía que no me era suficiente, que necesitaba algo más en la cama. Eso me llevó, casi de manera inconsciente, a buscar donde saciar ese deseo se satisfacción sexual. Y casi de manera inevitable, terminé siéndole infiel a mi pareja. No tengo excusas, no quiero mentir. Yo soy casada..., pero el otro me da lo que quiero.

Por más que mi esposo esté siempre para mí, la pasión que despierta en mí este otro hombre es algo que no puede encontrar con esta persona que me casé. Y no es porque él sea soltero, porque también tiene su pareja aunque no esté casado.

Yo creo que más allá de las cosas materiales que siempre tuve a mi alcance, esa otra faceta que como mujer necesariamente exploro hacían que me sienta ciertamente vacía. Era más fuerte que yo. Por más que quería, las noches nunca eran “mágicas”. El hombre que tenía en mi casa no sabía despertar en mí el goce y la satisfacción.

Un día apareció en mi camino esta otra persona. Hablando con él, me sentí de manera diferente. Por primera vez tenía la sensación de que era escuchada en eso que yo quería decir, como que entendía que necesitaba satisfacción dentro de mi vida amorosa, que no era todo rutina y nada más. Así nos fuimos conociendo, entrando en confianza, hasta que me conquistó. Después, como una cosa lleva a la otra, me di cuenta que era un “monstruo” en la cama.

Hubo otros hombres en mi vida antes de casarme, pero juro que como este no hay ninguno. No es mala persona, pero tampoco me tiene solo a mí, es un hombre que le gusta salir, tener varias mujeres, nunca se lo ve solo.

Mi marido es buena persona, pero como pareja no está conmigo el cien por ciento y en la cama como que después de tanto tiempo es todo automático, no funciona como yo quiero. Aún así, tengo miedo de perder a mi amante porque no quiero dejar a mi marido.

Por un lado pienso que debo dejarle a mi amante, pero me conozco tanto que estoy segura que voy a regresar con él. No puedo olvidarlo, porque él me complace en la cama y me degenera porque así me gusta. Me convierte en su esclava, hago todo lo que me pide, hay días en que no tiene para pagar el reservado y de mi plata le doy, claro que después me devuelve todo. Me encuentro en un callejón sin salida, hasta pienso en cosas malas.

El principal de mis temores es quedarme embarazada y no saber de quién de los dos podría ser. Porque más allá que con mi marido es automático, tengo que seguir complaciéndolo en la cama para que después mi amante me pueda complacer a mí, y que él no se dé cuenta que estoy llevando si se quiere una doble vida.

Ninguno de los dos quiere usar protección, y por más que yo tome las pastillas para no quedar encinta, una nunca sabe. Y no quiero traer a este mundo a un niño que tenga que pagar el precio de la insatisfacción que siento dentro de mi matrimonio.

Licenciada, ¿usted qué me aconseja?

ANA LAURA, DE CAAGUAZÚ, 34 AÑOS

RESPUESTA: Creo que tenés que dejar de hacerte más daño, porque por más que te sientas en el paraíso con este hombre, usa el sexo solo como una manera de controlarte. Intentá pensar un poco más allá de la situación, fijarte objetivos en la vida que no se reducen solamente a lo físico, existen otros valores que hacen camino a la felicidad.

Empezá por ahí, ver cuáles son tus metas como persona, si querés tener una familia, estar sola o querés seguir empeñada en conquistar el corazón de un mujeriego. Habría que analizar la suerte de fijación que tienes con este hombre porque ser talentoso en la cama no es una herencia subliminal, es algo que se aprende.

Tu pareja puede ser bueno si le enseñás. Acercate más a él para buscar alternativas, mejorar y sentirte bien y no atada a la relación por los hijos, eso sería un desgaste emocional, un amor descartable o de apariencias. Otras personas podrían salir lastimadas, por ejemplo tus hijos, ellos sufren un montón en toda la historia porque un día están todos juntos y al otro, sin explicación alguna, puede que ya no.

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