Subir y bajar de escaleras, acarrear ladrillos... el trabajo de constructor es algo muy pesado, pero don Herminio Benítez, de 53 años, demostró que -a pesar de tener una malformación de nacimiento en las piernas y quedarse casi sin movilidad- se puede salir adelante.
“Cuando tenía dos años me agarró la parálisis infantil y después, con el paso del tiempo, me fui esforzando, pero mis piernas siempre fueron así medio chuecas”, contó don Herminio, haciendo una pausa en la obra donde está trabajando ahora: la casa de su hermana.
Cuando apenas tenía 15 años empezó a trabajar en obras en Pedro Juan Caballero, ciudad que lo vio crecer. Desde hace tres años que volvió a vivir con su mamá doña Esperanza, en Luque, ya que estuvo muy enfermo recientemente. “Me enfermé muy mal, no podía más caminar, casi me morí. Estuve internado durante 22 días y desde ahí volví a recuperarme y acá estoy, como siempre trabajando y haciendo lo que puedo”, relató.
Con un espíritu de hierro, Herminio afirma que no puede estar sin hacer nada, que le gusta mucho trabajar y poder ayudar a las personas. “No me gusta para nada estar quieto, tengo mis dos bastones que yo mismo hice y con eso me apoyo para sentarme en mi silla de ruedas. Pero intento todito, mi izquierda no anda más pero con mi derecha me defiendo un poco todavía”, contó el karai con una leve sonrisa en su rostro.
“Toda la vida yo nomás me mantuve, hacía todo yo, después nomás lo que vine y me enfermé muy mal, pero ahora me alivié todito ya otra vez; a veces me esfuerza mi trabajo, pero igual tengo que seguir”, terminó diciendo el hombre.
Orgullosa de su hijo
“Tuvo que vender todo lo que tenía en Pedro Juan porque vivía solo allá”, contó doña Esperanza Echagüe (72), la mamá del albañil valé. La doña resaltó que su hijo es muy guapo y por más que no tenía mucha movilidad, él siempre intentó salir adelante y desde muy pequeño empezó a trabajar en las obras.
“Él es muy valé, muchas casas hizo en Pedro Juan y ahora esta casa le está haciendo a su hermana. Le gusta mucho, ivalé voi”, dijo la orgullosa mamá.
Don Herminio no tiene hijos y tampoco está casado, es un hombre solo que hoy se debe a su mamá exclusivamente y ello lo vuelve a cuidar como si fuera un niño.
Deseo
Don Herminio, el albañil valé pidió una pequeña ayudita a las personas que buen corazón. Es para poder cambiar la silla de ruedas que tiene ahora, porque ya está muy vieja y casi no funciona. La silla está totalmente remendaba con telas y piolas y prácticamente las ruedas ya no sirven.
“Por lo menos una usada quiero para poder cambiar la que tengo, esta ya está a punto de romperse”, he’i la karai que usa la silla de ruedas para moverse dentro de la obra. Para las personas que desean ayudarlo pueden hacerlo llamando al (0984) 28 0485 y hablar con doña Esperanza, su mamá.

