- Empotrado en el barrio Itapytãpunta, lindante con Sajonia, en la capital, don Gauto, más conocido como “Don Pelú”, es uno de los pobladores y peluqueros más antiguos de la zona.
Con aroma a libro viejo, su peluquería ubicada en Comendador Irala casi avenida Carlos Antonio López, encierra casi noventa años de laburo, amores y ganas de seguir para adelante. Don Gauto omombe’u que vino desde San Pedro de Ycuamandyyú hasta Asunción para trabajar con lo que su papá le había enseñado a los 14 años: la peluquería.
“Mi papá me enseñó a los 14 años y desde entonces trabajo en esto”, he’i. Avei dijo que el rubro avanzó muchísimo y que más que cortes son los peinados masculinos los que tienen gran demanda en el mercado actual.
“Entré al cuartel y ahí aprendí más también. Después salí y no había más qué hacer y decidí ir a la Argentina, donde estudié una tecnicatura en reparación de televisores”, comentó. Laburó un tiempo en ese rubro pero, tras la inflación que azotó al vecino país, volvió a Paraguay.
Don Gauto es peluquero a lo yma, usando tijera, navaja y máquina. Cuando tiene tiempo, calienta los dedos y se pone a tocar algunas “Emilianore”, viajando en el tiempo hacia esos años de cuando era joven y solo se dedicaba a trabajar para poder guitarrear con los amigos.

Décadas en esto
“Don Pelú” hizo del corte de cabello un verdadero arte, cuyas “obras” fueron abuelos, padres e hijos, ya que fueron varias generaciones que se sucedieron en su coqueto salón.
Una eminencia
Gauto no es “un poblador” de la zona, es toda una institución viviente que a lo largo de los años se ganó más que el respeto el cariño de todos quienes lo conocen.
Lo “vintage” vuelve, es la onda actual

“Nada se pierde. Todo cambia”, he’i alguna vez un aipo filósofo. Y eso dijo “Don Pelú”, que modas de antes vuelven a estos tiempos, como los pantalones “chupines” o los de boca ancha tipo campana. “Ésoko se usaba todo entes”, he’i. Con sus 88 años encima, imandu’a porã los nombres de sus diversos maestros de la peluquería y de la guitarra. Tiene 3 hijos, una esposa enferma y un negocio por atender todos los días. “Yo vengo a abrir mi negocio a las 11:00 horas hasta las 22:00, que es mi único trabajo”, omombe’u.
Ombopu al estilo “Kamba’i” Echeverría
Don Gauto ombopu la mbaraka a lo Kamba’i: en los rasgueados también toca el bajo. He’i que esta técnica le había enseñado el maestro del maestro de Kamba’i. Católico y devoto, ohendu. Canta en su parroquia cada vez que puede. “En el 2001 recién aprendí a leer las partituras, gracias a Luz María Bobadilla”, he’i, quien le había enseñado. “Dejé esas capacitaciones, no podía llegar a las clases y además no podía memorizar muchas cosas” he’i, que de oído saca las notas de cualquier tema.
“Sigo hasta que Dios diga basta”
Está casado hace 58 años con su esposa, “ahora los jóvenes no saben ser fieles”, he’i como fuerte crítica a los múltiples divorcios que hay en nuestros tiempos. Omombe’u que su esposa está enferma y que por el momento su añeja profesión es su única fuente de ingresos. “Y sigo hasta que Dios me diga basta, es mi única fuente, no tengo jubilación ni nada”, he’i. “Guavira poty”, “7 notas musicales” y otros Emilianore son sus temas preferidos a la hora de peñear.

