Se trata de Carlos Ernesto Aguiar Amarilla, que en uno de sus últimos “trabajos”, en una casa del barrio, ingresó sin imaginarse que sería una onda “estrella de televisión”, ya que salió hasta en los noticieros del interior del país gracias a la filmación.
El mondaha, conocido como “Carlitos”, también tenía un autorradio y más objetos de valor al ser aprehendido. Como “costumbre” tenía dar “golpes” y rajar en medio de la oscuridad. Pero, esta vez, dejó su “bello rostro” en un primer plano inconfundible.

