Se trata de Michelle Vaughan, quien fue rajada después de que el tribunal disciplinario escuchara los testimonios de los ancianos y sus propios colegas.
El jepillá se dio cuando la enfermera se tomó una foto con un anciano en una posición sexual. En la habitación de al lado, había un paciente a su cargo al que le quedaban solo dos días de vida.
Una testigo omombe’u al juez, que frecuentemente tiraba una lapicera al suelo para agacharse y provocar a los residentes.
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Pillaron además que la enfermera envió un mensaje de texto a un vendedor de cocaína mientras estaba de servicio.

