Soy un hombre casado y tengo una relación paralela con dos amantes. En todo este tiempo solo nos escribimos, me dicen que me extrañan y eso, pero ni yo ni ellas pueden, sí hacemos planes para cuando todo esto pase.
Mientras trato de mantenerme ocupado, toda la semana hago ejercicios, sigo en carrera a pesar de la edad, trabajo bien. Provengo de una familia acomodada así que esta pandemia no la estoy pasando tan mal.
Mi esposa es una mujer hermosa, de un físico impresionante, pero de un carácter frío, seco, hasta llegamos a tener habitaciones separadas con muy poco sexo. Sí teníamos eran raras veces, solo cuando le pedía, todo muy mecánico, hay cariño, pero no hay pasión.
Me dije, no puedo seguir con un matrimonio sin sexo, por eso siempre fui infiel, tuve una historia aquí y allá, ahora me metí con una mujer increíble, con ella hay onda, ya llevaba casi una vida paralela ayudada por la distancia, casi al mismo tiempo conocí a otra mujer muy atractiva, de buen físico, pero también con un matrimonio que no anda.
Antes de la cuarentena salíamos mucho, todo el mundo sabía o comentaba, hasta mi esposa me hacía preguntas del porqué andamos juntos, nos veíamos en el club, en la oficina, pero igual seguíamos.
Cuando estábamos por separarnos de nuestros compromisos para quedarnos juntos, mi esposa se embarazó. Ella no se jugó y yo tampoco quise perder a mis hijos.
Mi esposa sospechaba que yo andaba con la cabeza en otro lado y de repente volvió la relación y el sexo fue periódico y fabuloso, y tuvo sus consecuencias.
Pero sigo pensando en las dos amantes. Pienso que nos volveremos encontrar, soñamos un poco y tanto con esta y con la otra que no sabe nada de nada, sigo sin problemas mensajeando.
Solo que esta me exige que nos veamos, encima dice que quiere tener sexo sin tapabocas, en toda esta cuarentena no pudimos encontrarnos porque ella vive hacia el Sur, tal vez esta semana pueda cumplirle. Mi señora me mostró unos mensajes que le llegaron de una persona que quiere algo con ella, un coqueteo suave, me dijo que ella también me puede poner los cuernos.
Sé que no estoy enamorado de ella, es buena, pero creo que este jueguito seguirá hasta que mis hijos crezcan y después pensaré en plantearme la posibilidad de separarme.
RAÚL, DE ASUNCIÓN, 50
AÑOS.
LA RESPUESTA: LAS MICROINFIDELIDADES
El coqueteo que las redes permiten en estos tiempos
Pensar en otra persona mientras estás con tu pareja es una de las maneras de ser infiel, forman parte de lo que se conoce como las microinfidelidades.
Es un tipo de coqueteo encubierto, sería el contacto con otra persona ajena a la relación, bien sea de forma física o emocional, manteniéndolo en secreto a la pareja.
Hay muchos estudios sobre la incidencia de Internet en las deslealtades o “traiciones sutiles”. Actos como cuando uno se conecta secretamente con alguien en las redes sociales, cuando se comparten bromas privadas con otro, cuando se minimiza la seriedad de la relación oficial que se tiene o cuando se guarda el número de esa tercera persona en el teléfono con un “nombre en clave”.
Para dar un ejemplo, según el psicólogo Douglas Weiss la microinfidelidad es el comienzo de la infidelidad emocional, paso previo al físico. “La microinfidelidad es el comienzo, cuando dos personas se involucran y ven si la otra está interesada.
Luego, si lo están, los dos continúan a la siguiente etapa que es la infidelidad emocional. En esta etapa comparten sueños, intereses o frustraciones.
Si todo sale bien, se abre un camino para infidelidad sexual”. Hoy en día con la virtualidad se pone en tela de juicio hasta dónde es infidelidad el hecho de fantasear con otras personas, porque hay parejas que tienen acuerdos donde pueden decir “a mí no me molesta si hay capillitas, siempre y cuando te quedes conmigo”.
Hay gente que busca refugiarse en este tipo de prácticas, en vez de quizás ser honestos con la pareja y aprovechar esta situación para poner las cartas sobre la mesa.

