La propia Maricha, en contacto con Crónica, mencionó avei que la pasó tan mal, que en un momento dado se sintió al otro lado. “Me cambió la vida porque la verdad que estuve entre la vida y la muerte en dos días, de los 40 que estuve internada. Tuve que volver a caminar de nuevo, estaba atada a una máquina y fue un desastre, pero yo nunca quise que la gente me viera así”.
“Los años me enseñaron a vivir la vida con alegría y saber que la salud y la mente debe estar en una armonía para no enfermarnos menos”, finalizó.

