Ferrero, de 70 años y dueño de la Sampdoria desde 2014, decidió dimitir “para tutelar de la mejor forma los intereses de las demás actividades en las que trabaja y, en particular, aislar todo tipo de especulaciones sobre una posible vinculación” con el club, se lee en un comunicado publicado por la entidad genovesa. El empresario, arrestado en Milán y trasladado a la cárcel de San Vittore, manifestó su voluntad de estar a “inmediata y completa disposición” de los investigadores, que serán contactados por sus abogados, Luca Ponti y Giuseppina Tenga.
“Con mucha sorpresa nos enteramos de la actuación de una medida cautelar de detención contra Massimo Ferrero, ordenada por la Fiscalía de la República de Paola (Calabria) por cuestiones vinculadas con hechos de hace muchísimos años y por las que no está clara la necesidad de medidas cautelares por la evidente ausencia de actualidad”, reza el comunicado del Sampdoria.
“Cabe destacar que dichas cuestiones, en todo caso, no están vinculadas con la gestión y la presidencia de la Sampdoria, sino a actividades romanas de Ferrero relacionadas con el mundo del cine”, agrega.

