Y para que conozcas mi kuate algunas de las situaciones hendy por las que tienen que pasar a diario estos amigos laburantes de las aplicaciones de transporte, Crónica tuvo un mano a mano con uno de ellos. Richard Galeano, lleva más de 3 años trabajando tanto con Uber como con Bolt, y de entrada voy tiró que “Tenés que tener un poco de carácter y personalidad para tratar con cierto tipo de clientes, porque es difícil. Hay que ser un poco tolerantes con ellos”, empezó tirando a Crónica digital.

KA'UCHITOS. El mismo, por ejemplo le bajó que en pleno 1 de enero, le tocó subir gente que se tragó hasta el agua del florero, después de la farruca. “Durante las primeras horas de la mañana del 1 de enero, el 70 u 80 por ciento de los pasajeros que tuve, fue gente borracha. Era gente que ya había amanecido desde la noche del 31, obviamente en un estado en el que se hace complicado trabajar con ellos por el hecho de que tienen un trato un poco desagradable, algunos con prepotencia y otros suben con sus latas de cerveza o quieren fumar dentro del vehículo. Cuestiones que no están permitidas”, tiró.
EL LEVANTE. Cháke con las yiyis “levantónas”. “Tuve casos de mujeres que suben y te hacen preguntas muy particulares, si de qué barrio sos o si tenés pareja, como tratando de quedar bien pero haciendo todo eso con la idea de no pagar la tarifa que corresponde. O pasajeras que directamente te manifiestan la intención de que las acompañes a tomar unas cervezas, o que bajes y entres a su departamento. Cosas que suceden más en el transcurso de la madrugada y hay que saber manejarlas”, explicó.
OLVIDADIZOS. Otro problemón son los pasajeros que olvidan sus cosas en el auto. “Hay pasajeros que olvidan sus pertenencias y tenés que estar siempre pendiente al descuido de ellos, porque eso implica regresar al destino del pasajero y devolverles su pertenencia. Algunos directamente te acusan de robarles, sin tener en cuenta que posterior a ellos otros pasajeros suben igualmente al vehículo y en vez de hacerle saber al chofer, simplemente deciden hacerse con lo que no es suyo”.
ÑEMBOTA. “Tampoco falta el famoso voy a la casa y te traigo el importe, pero luego no salen más, también otros que no completan el monto del viaje. Y bueno...” sigui{o contando el chofer entre sus anécdotas.
DENUNCIA. “A todo esto, lo que resta por hacer es denunciar a estos clientes en la aplicación, porque tiene una opción para realizar quejas en contra de los pasajeros. Tuve un pasajero que entró y se quedó dormido, estaba en un estado muy alto de alcohol, se vomitó en el pecho y eso generó un gasto importante en el lavadero. Pero son situaciones por las que nos toca pasar y saber sobrellevarlas”, terminó diciendo el amigo.

