
Para el fondo blanco del tequila arrancó el novio. Carmi sostuvo el vasito cargado con la bebida espirituosa entre sus pechos y, de una, Marquito le aplicó el shot. Después, le tocó el turno a ella. Él sostuvo el vasito sobre la bragueta de su jean y ella se agachó para aplicarle el shot de golpe y sin pensarlo. Y para los que pudieran tomar la imagen como medio fuerte, ella ya se adelantó, diciendo "Que viva la vulgaridad".

