Sus compañeros de equipo llevaron el cajón al verde césped, con la presencia de directivos, familiares y la propia hinchada de la comunidad. Lo curioso del caso es que le dieron una "asistencia" para que anote su último gol en uno de los arcos donde se habrá cansado de inflar las redes.
"Vamos Negro, vamos negrito" gritaron sus allegados tras su último gol, entre aplausos, lágrimas y mucha emoción. El Negro Manfla, como también era conocido, deja su huella goleadora hasta después de dejar la vida terrenal. ¡Un crack!

