La doña dijo que cuando vio al niño llorando porque le robaron su regalo le tocó muy en el fondo de su corazón y le trajo recuerdos de su infancia, por lo que no dudó un minuto en ponerse a resolver la situación para ver sonreir de nuevo al pequeño.
“La verdad que el regalo lo hice de corazón porque de niña sentí en carne propia el no poder tener una piscina que era lo que yo más quería. Por eso no dudé y me puse en contacto con el padre del pequeño para que venga a retirar su regalo. Quise llorar cuando el papá del nene me contó que tuvo que deber por la pileta para darle la alegría a su hijo y que unos desalmados se llevaron sin que él pague siquiera la primera cuota”, contó.
Dijo que la sonrisa que le regaló el pequeño cuando recibió su nueva pile, incluso más grande de la que le habían robado, le dio una alegría indescriptible. “Me dijo gracias tía, esta pileta ya voy a meter en mi pieza para que nadie vuelva a llevar”, contó Mali Sotelo.

