El ciclista nacido en Argelia afrontaba su segunda gran vuelta y lo hacía representando a un combinado norte africano. Era habitual que los equipos fueran regionales y no grandes estructuras comerciales como lo son en la actualidad.
El hecho ocurrió en la etapa 13 de la competencia ciclistica más famosa del mundo. El día había amanecido exageradamente caluroso y los ciclistas tenían que cubrir 215km entre Perpiñán y Nimes.
Lo curioso del caso es que la jornada empezó genial para Zaaf y es que de buen inicio se escapó junto a su compañero de equipo Marcel Molinès.
El pelotón les dejó rienda suelta y ambos ciclistas llegaron a acumular más de 30 minutos de ventaja. Todo parecía indicar que el ciclismo africano conseguiría su primera victoria de etapa y que ambos ciclistas llegarían destacados a la línea de meta.
Llevaban más de 200km fugados y apenas quedaban 20 kilómetros para el final, cuando de repente Zaaf se empezó a sentir muy mal, pero muy mal.

El argelino empezó a tambalearse encima de la bicicleta hasta que cayó desplomado. Se levantó y trató de reanudar la marcha, aunque estaba tan aturdido que lo hizo en sentido contrario. Pocos metros después volvería a caerse. ¿Qué le pasó?
Completamente deshidratado y agobiado por los más de 40 grados de calor, recibió la asistencia de unos espectadores que estaban viendo el paso de la carrera. Lo colocaron en la sombra y trataron de que recuperara el aliento.
Era demasiado tarde ya que el estado de salud de Zaaf era pésimo por lo que tuvo que ser hospitalizado. Y como si fuera poco el ciclista se escapó del hospital con la intención de tomar la salida en la etapa del día siguiente. Los jueces evidentemente, no se lo permitieron.
Pero, ¿porqué se había sentido mal al punto de terminar en el hospital? Hay dos versiones.
Una versión afirma que los 40 grados de temperatura, mezclados con la falta de hidratación y con la carga de anfetaminas provocaron el colapso.
La otra versión, y la que se cuenta con más fuerza, es que Zaaf recibió una botella de vino tinto por parte de algún aficionado y que completamente sediento se le bebió de un trago; es decir, el tipo se emborrachó con esa botella y su cuerpo reaccionó mal, al punto de terminar internado.
En algunos bares cercanos de la localidad de Nimes, hoy en día todavía utilizan la expresión “Póngame un Zaaf”, en referencia al ciclista y a una copa de vino.

