Un equipo médico le abrió la panza a Bachena y ¡oh, sorpresa!, le extrajeron de su interior una tijera, de esas que se usan en las operaciones. La mujer entonces informó a los médicos que en el 2002 se había sometido a una operación para extirparse unos cálculos.
Efectivamente, Bachena llevaba ya ¡20 años con la tijera en la panza! La familia, a pesar del tiempo que pasó, reclama ahora una compensación de la clínica en la que se practicó la primera operación, por negligencia médica.

