Doctor “tatuado” por la vida “destapa” la buena onda a pesar del covid

No es fácil adaptarse a los cambios ni a las pérdidas que provoca la pandemia, pero el doctor Elias Jacobo (32), intenta día tras día, desde que el coronavirus se llevó a su mamá hace 10 meses.

| Por Rocío Paredes
El doctor Elias Jacobo fuera del hospi avei lucha por superar las secuelas de la pandemia. Foto: Gentileza.

Jacobo es médico, especializado en cirugía, se formó en el Hospital de Trauma, pero ahora mismo trabaja en el Hospital Militar y en el Nacional de Itauguá, justamente en terapia de covid.

Los días en que no le toca estar en algún hospital con su bata blanca, está con su abridor para ayudar y atender destapando alguna botella en el local que bautizó como “Dr. Birra”, así le dicen a él por llevar tatuado, una manija de cerveza en su pierna.

Hace unas semanas abrió una bodega en Luque, un negocio familiar donde labura con su papá, un químico jubilado, quien se entretiene y de esa manera sale un poco del estado depresivo en que quedó tras perder al amor de su vida.

“La idea del local es que papá se sienta útil por lo bajoneado que está, que podamos sobrellevar todos juntos. Mi hermana había salido en la tapa de Crónica si mal no recuerdo porque se tuvo que posponer el casamiento de ella por la muerte de mamá”, recordó.

En un segudo todo lo que pasó le volvió a la mente, mientras se sentaba en una de las butacas de la pequeña barra instalada por la pared, invitando a los amigos a quedarse, a tomar un poco después del laburo tipo un “after office” para olvidar las penas y lo que el covid se llevó.

Para el "after oficce" el doctor abrió su emprendimiento. Foto: Gentileza.

“Mediante mis hijos aguanto, mediante la familia, tuve que tener tratamiento psicológico al principio, por no poder dormir y los domingos es mortal para mi porque era el día que mamá venía sí o sí a mi casa a almorzar con papá”, señaló.

De repente retrae la mirada, comenta que su mayor anhelo es que la pesadilla de la pandemia termine, ya está cansado (al igual que todos) y lamenta de que la mayoría de los que están ahora enfermos son no vacunados.

¿Cuántos tatuajes lleva?

A los 18 años se tatuó las iniciales de su mamá, fue su primer tatuaje. No lleva la cuenta de cuántas figuras tiene, los más significativos son el nombre de sus hijos, de sus padres y el cumpleaños de su señora, el resto "son por puro gusto", he'i.

“No tengo la pinta normal de un médico porque tengo muchos tatuajes (ríe), ahora ya estoy acostumbrado, cuando trabajé por el interior sí me miraban raro y en dos ocasiones no quisieron que los atienda por el tatuaje”, contó a Crónica.

Hoy día se ríe nomás ya de las miradas o comentarios que le hagan sobre ellos, afronta la vida con optimismo, como todo buen paraguayo poniendo pecho a las dificultades. “No me molesta, ya me acostumbré y me voy a ir haciendo más, tiempo es el problema por sobre todo”, adelantó.

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