El español ya es prácticamente un verdugo de su colega francés al que ganó por tercera vez consecutiva. No le fue fácil el tema, porque se encontró con un jugador zurdo como él y que de yapa, venía con buenos antecedentes tras haber eliminado al ruso Aslan Karatsev.
Lo mejor de Rafa se vio desde el "tie break" (uno de los más largos y difíciles de su carrera) del primer set. Levantó hasta cuatro pelotas para ganarlo, recibiendo la ovación del público por su entereza. "El primer set podía caer de cualquier lado y creo que tuve un poco de suerte", tiró Nadal después del partido.
Ese set liquidó temprano a Mannarino. Perdió su saque al inicio del segundo y comenzó a irse al mazo. Además, se tuvo que ingeniar para aguantar desde lo físico, porque sintió algún que otro pinchazo, que lo dejaron sin reacción en algunas pelotas.
Ese segundo set y el tercero, fueron de puro trámite para el quinto del ránking, que parece sólido en la búsqueda del título.
Su rival del martes en los cuartos será el canadiense Denis Shapovalov, que tumbó al tercer favorito, Alexander Zverev, por 6-3, 7-6(5) y 6-3. "Shapovalov tiene mucho talento", ponderó Nadal sobre su oponente.

