Fue solo una vez, pero el dolor fue tan intensó que le desesperó. "Yo me tiraba al piso, me retorcía, me subía al sofá, me iba a la cama, al baño... No sabía en qué posición ponerme. Me dolía el estómago y me traspasaba, me pasaba a la espalda", contó.
"Después ya no aguantaba más y me fui al hospital. No sabía si me iba a desmayar, lo único que quería era dejar de sentir ese dolor. Ahora entendí que ese dolor no era normal, no era por algo que comí", dijo. Ella está con calmantes a la espera de someterse a la cirugía para que le extraigan sus piedritas.

