Arrancó la venta de chipa en su ciudad y posteriormente ya llegó hasta la capital del país. En sus inicios ofrecía los productos que le preparaba una vecina, pero como fue tan grande su éxito en las ventas, ya se puso a elaborar su propio producto que, según asegura, hasta hoy día mantiene el mismo sabor.
Entre sus tantas anécdotas recuerda que el ex presidente Alfredo Stroessner fue quién le regalo su primera camioneta porque era su principal cliente a quien a diario vendía más de 20 chipas.
Cuando ya tuvo su vehículo fue que se le ocurrió ponerle un parlante para que la gente sepa qué era lo que estaba vendiendo y pudieran acercarse a comprar he'í. Contó que hace 68 años trabaja en el rubro y el único día en que no hace chipa es el viernes Santo.

