Al llegar a la sede del Departamento de Investigaciones, Mario Ricardo ingresó hasta la oficina de guardia donde dijo a qué iba. Ahí nomás se le pidió “cérdula” y al poner sus “números mágicos” en el sistema informático, ¡oh sorpresa! Había sido que el prójimo tenía ra’e unas cuentas pendientes con la justicia.
Ante esta situación, los policías lo invitaron a que pase junto a sus amigos, ya que tanto los quería ver, pero finalmente ninguno salió de ahí adentro.
Según el reporte policial, Mario Ricardo tenía encima una orden de captura por los delitos de coacción grave y producción de riesgos comunes. El detenido fue trasladado hasta el Hospital Regional de Encarnación para su diagnóstico médico correspondiente y luego pasó una jornada amena con sus cuates.

