Eso llamó la atención de un vecino quien dio la voz de alerta. A él se sumaron otros y primero hicieron “averiguaciones” por cuenta propia para luego llamar a los uniformados. Estos salieron tras el dato y efectivamente se encontraron al prójimo, aunque ya bastante más “ablandado”, como carne para milanesa.
Ahí nomás los vecinos comentaron a los polis del hecho y enseguida llegaron hasta el domicilio de la señora Mariela Raquel quien confirmó que ciertamente esos sillones le pertenecían.
De la oreja se llevaron al prójimo a la comisaría para sacarle la foto correspondiente y tras hacerle los chequeos correspondientes, sobre todo por unos cuantos moretones que presentaba, lo pusieron a las órdenes del Ministerio Público.

