El coche fúnebre de color blanco tiene marcado su destino, el cementerio de la Reoleta; pero antes hará dos paradas... una en la sede de Guaraní, club del cual Pecci era fanático y con el que colaboró las veces que pudo. La otra parada será en el Colegio San José, donde el extinto Fiscal estudió.
El país lloró su muerte y el dolor que se siente al ver partir de esta forma a un paraguayo de bien quedará para siempre impregnado en la larga lista de injusticias que hemos vivido como nación desde tiempos inmemoriables.
Mucha gente salió al paso del vehículo que trasladaba los restos del ahora exFiscal, la gran mayoría lo conoció o supo de su vida solo después del asesinato; aún así les dolió su partida.
En cuanto a la investigación para esclarecer el caso, todavía no se avanzó mucho; pero más allá de que se descubra quienes fueron los autores morales e intelectuales del crimen; el daño ya está hecho y es un daño que ya no se puede reparar.


