El Ciclón arañó en seis oportunidades la posibilidad de jugar la final. Llegó a las semifinales de 1973, 1978, 1993, 1998, 1999 y 2011. Y justamente el de este último año (2011) fue el más recordado por una desgracia, que para muchos fue un verdadero blooper.
Nos referimos a aquel partido con el Santos de Neymar jugado en la "vieja" Olla. El cuadro rapai había triunfado por 1-0 en el partido de ida y todo se debía resolver en el estadio del Ciclón en la vuelta, que estaba colmado de hinchas azulgranas. Pero...
Apenas iniciado el partido, el exclub de Pelé ya se puso en ventaja con el cabezazo de Ze Eduardo, al minuto del partido. Sin embargo, la verdadera catástrofe sucedió en el minuto 27.
Una pelota larga despejada por la defensa del equipo rapai llegó hasta el borde del área cerrista. Neymar buscó la pelota y desde atrás, Pedro "Ganso" Benítez, cabeceó hacia Diego Barreto, que salía para cortar la jugada. En un movimiento que hasta ahora nadie comprende, el arquero azulgrana quiso despejar la pelota con los puños y no hizo otra cosa que mandar el balón a su propio arco. Terrible. Blooper, japi, macana, como se lo quiera llamar y segundo del Santos.
Lo que vino después ya ni siquiera se recuerda. César Benítez descontó (2-1, minuto 31), Neymar aumentó (3-1, minuto 44) y ya en el segundo tiempo, Juan Manuel Lucero (60') y Jonathan Fabbro (81'), con un golazo, lograron empatar a tres el partido, pero no alcanzó.
Hoy, en redes sociales, los propios cerristas recordaron lo sucedido aquella nefasta noche. La historia de Barreto con el Ciclón posterior a ese partido nunca fue la misma y su salida del club empeoró su relación con la hinchada, porque años después, pasó a la vereda de enfrente (fichó por Olimpia) lo que terminó por romper por completo su idilio con el club donde se formó y debutó.
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