Sobre la avenida del Agrónomo, una de las arterias más transitadas de la Ciudad Universitaria, entre las calles Pinedo y Mallorquín, uno de los tantos dignos representantes de la escoria humana apretó a un estudiante secundario, en plena vía pública y a la vista de todos.

Cuchillo en mano, se le puso en el camino y le obligó a quedarse a un costado. Allí comenzó a examinar todo lo que le podía quitar, empezando por el celular. Sin embargo, lo que no pilló, es que lo estaban mirando bien de cerquita.

Un chofer de Bolt, quien acababa de llegar del hospital trasladando gente, vio lo que estaba pasando y al toque reaccionó. Se fue hacia la entrada de una vivienda donde dejó las cosas que tenía en las manos y después, sin dudarlo ni pensarlo, tomó protagonismo en la lamentable escena que una vez más se estaba viviendo.

Sin mediar palabra, tomó medida y aplicó varias leyes físicas en un solo apysarapo que le sacudió hasta la carretilla al cobarde ladrón. Tan grande fue el susto que se llevó esta basura que soltó el cuchillo con el que estaba a punto de cometer el atraco y cruzó la avenida corriendo sin mirar, al punto que casi lo pasa por encima un colectivo. Todo quedó grabado en cámaras de circuito cerrado de la zona.

Por suerte el joven, gracias a la reacción de este buen y decidido ciudadano, pudo seguir camino tranquilo… al menos por los siguientes metros.

