En un momento observó que un joven estaba mironeando la zona y en un descuido agarró una de las ropas que se estaba secando, no para irlas a planchar mba'e.
El joven fue sorprendido por la valiente mujer que se le vino con todo con un palo de repasar en la mano, por lo que al mitarusu no le quedó de otra que dejar la ropa y correr del lugar. Todo lo sucedido quedó registrado en imágenes de circuito cerrado.
Los vecinos dijeron que ya están hartos de los "chespis" que todo el día están pescando para llevar cualquier cuchara ajena y poder comprar sus vicios, dijeron que ni de siesta pueden ya descansar a causa de los rateritos.

