Si bien es cierto que la cosa no pasó a mayores, gracias a la rápida acción de los guías que pillaron lo que iba a pasar, igualmente salió con heridas en brazos, piernas y espalda. Según quienes lo salvaron, tranquilamente se podría haber hecho puré al final de unos 300 metros de caída libre. Está demás decir que la muerte era segura.
Al momento del accidente, también había en el lugar otros cinco visitantes: dos estadounidenses, dos británicos y un austriaco. Medios locales informaron que había familiares con él y todo ellos quisieron entrar por el otro lado a la entrada habitual, donde está prohibido transitar, y por eso pasó lo que pasó.
Una vez que fue rescatado y trasladado al hospital, el joven junto con el resto de los turistas que se encontraban en lugar fueron acusados de usurpación de terrenos públicos.

