Mientras que el hombre estaba descansando, apareció el ñorso este a eso de las 4 de la madrugada, que no se sabe si estaba solo o lo acompañaba alguien más, y comenzó a meterle plomo a las paredes de las residencia del carcelero. Después de dejar unos boquetes, se mandó a mudar como quien no quiere la cosa.
El hecho se dio en el asentamiento Virgen de los Pobres, en jurisdicción de la Sub comisaría 04 del barrio San Juan Neuman. No hubo desgracias personales que lamentar, aunque sí, daños materiales, como por ejemplo, la puerta de acceso de la casa, de blindex, estaba rota y varios proyectiles impactaron por la pared y el portón.
Criminalística levantó en el lugar 10 vainillas servidas y percutidas de calibre 9 milímetros.

