El comandante de los volai, Gilberto Fleitas, aseguró que quienes intervinieron en el suceso lo hicieron de acuerdo al procedimiento por el “peligro” que representaba el hoy finado para la integridad de los uniformados, al tener en su poder un cuchillo de unos 50 centímetros de largo, ndajeko.
Sin embargo, la familia denunció que lo ejecutaron y desde el Ministerio Público creyeron que la realidad se acercaba más a esta posibilidad, por lo que la fiscal Fátima Villasboa imputó por homicidio doloso y cohecho pasivo (coima) al oficial Hector Sánchez (quien es sindicado como el responsable del disparo mortal) y el sub oficial Rubén Gonzalez (acusado de haber pedido coima a quien fue víctima falta).
“Se observó un orificio en el tórax, lado izquierdo, de centímetros de contorno irregular. Los órganos afectados fueron la punta del corazón y la aorta en donde se encontró los balines. También se encontró dos en la cavidad toráxica y otros dos afuera. La consecuencia de la muerte fue shock hipovolémico”, manifestó la fiscal Villasboa en conversación con periodistas.
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