Pasar por el lugar de noche y a pie es para valientes, aseguran los vecinos. Y son pocos los que se animan. Esto sería aprovechado por los amigos de lo ajeno, quienes tranquilamente se llevan las rejas. Los lugareños cuestionan que no existe ningún tipo de estrategia por parte de la Policía Nacional para evitar este tipo de hechos en una populosa zona de la capital del país.
Los denunciantes señalaron que los hierros son vendidos en talleres clandestinos que operarían en la zona junto con jóvenes adictos al crack.

