El guyryry empezó cuando Moqtada al Sadr, líder político-religioso de origen chiita, la mayor etnia del país asiático, dijo que iba a declarar so’o la política. Ahí nomás sus partidarios, quienes desde hace tiempo estaban acampando frente al Palacio de Gobierno, invadieron la edificación y se armó un sarambi.
La poli vino a “dispersar” a los manifestantes, quienes al más puro estilo Sri Lanka se metieron en cuanta habitación encontraron y hasta usaron la pileta de la mansión. Pero lejos de decirles “muchachos, salgan por favor de la propiedad privada” comenzaron a hablar con “plomo caliente”.
Ahí se puso más negra la morcilla y las bajas comenzaron a sumar. Además, se habla que hay decenas de heridos por este hecho.
En medio de todo el escándalo, Al Sadr anunció que iniciará una huelga de hambre hasta que pase la violencia. El líder había hecho en junio renunciar a todos los diputados de su partido del Congreso y espera que las otras representaciones hagan lo mismo para “dejar “espacio para las reformas”. Caso contrario, la cosa se podría poner peor, ndajeko.
TE PUEDE INTERESAR:
https://www.cronica.com.py/2022/08/29/evo-sible-le-robaron-el-celular-al-expresidente-de-bolivia-hablan-de-algo-que-se-podria-filtrar/

