Un vivo ejemplo de todo esto es el suboficial inspector Nicolás Sosa (31), quien todos los días llega a la Comisaría 31.ª Yro’ysã, del departamento del Guairá, donde trabaja, con una sonrisa de oreja a oreja y girando las ruedas de su silla que lo acompaña desde hace 8 años, luego de un accidente de tránsito que sufrió y que le cambió la vida para siempre.

Su alegría contagia a sus camaradas y el ambiente se vuelve familiar. Pese a su condición, el Poli Sosa demuestra que nació para servir. “Hoy es un día muy especial para nosotros, día de nuestra patrona Santa Rosa de Lima. Nos encomendamos mucho a ella, nos protege siempre. Vengo de una familia que, al despertar, antes de poner el pie en el piso debe elevar una oración para que te proteja en tu día y al dormir se debe agradecer. Y eso hago todos los días”, dijo a Crónica el uniformado, quien honra el uniforme día a día y ya lleva 12 años de servicio.
“Para la mayoría de los policías, Santa Rosa de Lima tiene un significado muy especial. Cuando hay alguna intervención peligrosa, si o si se encomiendan a ella para pedir protección y que todo el procedimiento salga bien. Nos aferramos a la fe en Dios por sobre todo”, señaló.
“Nací para servir y lo que me pasó no me detendrá para seguir con mi vocación. Bajar los brazos nunca, retroceder menos. Mi vocación es ser policía, el de estar para el prójimo, velar por la ciudadanía era mi sueño desde chico. Y lo estoy haciendo. Mi impedimento no me detendrá”, dijo Sosa.

“Veía en las películas a los policías y así me fui encariñando con esta labor. Estando en la chacra siempre decía que alguna vez me iba a destacar como uniformado, y trato de hacerlo en mi día a día en la lucha contra la inseguridad. Yo no me dejo vencer pese a los obstáculos, la peleo día a día por y para la gente”, remarcó.
El terrible accidente
El accidente de tránsito que dejó al suboficial inspector Sosa en silla de ruedas ocurrió el 23 diciembre del 2013 en Paraguarí, dos días antes de su cumpleaños. En aquel accidente el conductor del vehículo perdió la vida.
“Ese día (23 de diciembre) era el cumple de mi mamá y lo que más quería era estar con ella. Salí del trabajo (prestaba servicios en Asunción) para viajar a Guairá, pero el micro nunca pasó. Fue ahí que recibí la llamada de un camarada que me dijo que unos primos de él iban a ir a Villarrica y que podía ir con ellos. ‘Bueno’ le dije. Después pasó lo que pasó, no sé ni cómo. Lastimosamente el conductor falleció”, se lamentó.
“Yo me fracturé todo. Tengo 25 tornillos en el muslo y me rompí dos costillas también. Pasé mi cumpleaños en el hospital”, dijo Sosa.
TE PUEDE INTERESAR:
https://www.cronica.com.py/2022/08/30/intento-de-fuga-en-carcel-de-cde-los-del-pcc-querian-escapar-por-el-techo/

