"La ropa que vestimos diariamente funciona en la sociedad como una especie de marcador que nos encasilla y nos atribuye ciertos adjetivos con los que podemos estar o no de acuerdo. También es una forma de medir nuestro estatus socioeconómico", reflexionó.
Dijo que, por ello, puede ser beneficioso deshacerse de todos esos prejuicios que contaminan nuestra forma de vivir. "Desnudas todas las personas son iguales, sin etiquetas que determinen el rol de cada uno. Disfrutar de la igualdad más pura es una sensación indescriptible", reflexionó.
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