Mucha gente salió a las calles para ver pasar el coche fúnebre y darle el último adiós a la reina. Se podía ver por las ventanas del coche una corona hecha con algunas de las flores favoritas de la reina, cultivadas en los jardines de su finca.
En el segundo coche del cortejo iban su hija, la princesa Ana, y su marido, el vicealmirante Sir Tim Laurence. El recorrido hasta llegar a Edimburgo tarda unas unas seis horas.


