Horas después, una segunda llamada alertó sobre otro finado: esta vez un cuerpo calcinado encontrado en una fábrica a solo tres cuadras de diferencia. La trama, cuando menos misteriosa, es digna de una de esas películas policiales donde los argumentos se sostienen en crímenes misteriosos.
La policía determinó que, en el primero de los casos, se trataba de un joven de 25 años que pudo entrar a la casa a través de roturas en el portón y en la puerta principal. Tenía antecedentes por rapiña, hurto y tenencia de armas de fuego. Se determinó que tenía una herida de arma de fuego en la cabeza, otra en el dorso y otra en la espalda. Además, portaba un arma.
Se especula con que lo comenzaron a balear y buscando refugio, ya muy mal herido, se metió a la casa donde finalmente murió como consecuencia de todos los tiros que le acertaron.
Horas después, un hombre fue hallado calcinado en una fábrica abandonada ubicada en el mismo barrio, a tres cuadras del asesinato anterior. La pericia forense determinó que el hombre había muerto hacía unas pocas horas como consecuencia de las heridas por el fuego.
Vecinos de la zona declararon haber sentido disparos, lo que lleva a entender el primero de los casos. Lo que no se entiende es si tiene o no relación con el cuerpo que estaba calcinado. Todo un misterio gira en torno a estas dos muertes que se dieron sin mucho margen de diferencia en cuanto a horario y distancia.
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