Según el relato, este “grupete mágico” se fue junto de campamento a un lugar y se alojaron en un hotel de la zona. A la noche, comenzaron a darle duro a cuanta pastilla habían conseguido y así comenzó un “viaje cósmico”. En medio de la marea de alucinaciones, uno de ellos desapareció.
Al día siguiente comenzó la búsqueda por todos lados. Salieron a recorrer los lugares que tenían pautados con la esperanza de verlo, pero ni ahí. Comenzaron a hacer un rastrillaje por los lugares que rodeaban a donde ellos estaban alojados pero nada. Fue así que, cansados, decidieron volver al hotel.
Al llegar, se encontraron al amigo muerto de risa en una de las habitaciones. Estaba feliz. Ante semejante escena, la consulta fue sobre el porqué de tanta efusividad.
El amigo aseguró que se iba a volver millonario con oro porque logró capturar a un duende y solo esperaba que se forme el arco iris que lo lleve hasta la olla de la fortuna.

Para su mala fortuna, no solo no se iba a hacer millonario sino que además debía hacerse cargo de las resultas de un juicio en el que el demandante era un persona con enanismo, a la que él secuestró y encerró en un ropero pensando que se trataba de un duende.
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