Un ejemplo de superación: De canillita a odontólogo

Con periódicos bajo el brazo y una mochila cargada de sueños, Édgar Fabián Toledo Benítez (27) recuerda su infancia, quien hasta hace unos días se desempeñaba como canillita. Con esa labor, se propuso dos metas: ayudar a su familia y tratar de pagarse los estudios en la Facultad. Y lo hizo.

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| Por Rodrigo Valdez Morel
Édgar esta muy contento con el logro obtenido. Gracias a su labor de canillita pudo recibirse de odontólogo y hoy ya trabaja en el rubro. (Foto: Facebook)

Con tenacidad y fortaleza transformó esos momentos sumamente sacrificados en un presente colmado de orgullo. Hoy, Édgar dejó su profesión de canillita para calzarse su uniforme de odontólogo.

Comenzó a atender pacientes en el área. “Desde hoy toca despedirme de esta labor que ha marcado el destino mi vida. Labor que hace 15 años comenzó a construir y a formar mi persona”, dijo Édgar.

“Durante este recorrido me tocó conocer cientos de personas que me han brindado su apoyo y también se han relacionado conmigo de forma afectuosa, a las cuáles estoy hoy muy agradecido. Hoy me toca sacar adelante y enfocarme en mis proyectos de vida, y una de ellas es FM Odontología (donde trabajará). ¡Gracias a todos lo que formaron parte de esta realización!”, sostuvo el joven para marcar el fin de una etapa en su vida, para iniciar otra.

Trabaja desde adolescente vendiendo diarios y su rutina diaria la realizaba en la zona del Mercado de Abasto y los barrios adyacentes como Obrero, Remansito, San Miguel, San Roque y en el barrio Fátima, de Ciudad del Este.

Sus labores se veían reducidas los miércoles y jueves ya que tenía clases durante todo el día. Las demás jornadas, incluso los domingos, se dedica a la venta de diarios.

El estudiante vive con sus padres en el barrio Mariscal López, de Presidente Franco y es el segundo hijo de siete hermanos. “Comencé a trabajar por las necesidades que teníamos. Vengo de una familia muy humilde y tenía que ‘laburar’ si quería estudiar y salir adelante”, le contó a Crónica.

Aquí en su faceta de canillita. (Foto: Vanguardia)

Los clientes de Édgar celebraron este logro de quien por muchos años fue el encargado de entregarles el diario.

“No paro de emcionarme, agradezco a cada uno de los mensajes y aliento que recibo a diario. Estoy muy feliz”, dijo el joven, quien es un ejemplo para muchos que le ponen “pero” a todo.

“Yo solo quiero decirle a los jóvenes que siempre sigan sus sueños y que nunca bajen los brazos por cualquier cosa. Yo pude y todos podemos”

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