El joven señaló que tiene una amistad con alguien que le cuida incluso antes de llegar a este mundo.
“Yo tengo un amigo de toda la vida que siempre está para salvarme y protegerme”, dijo. ¿Algún pariente o un vecino? “No, mi mejor amigo, mi mejor kape es ¡es el Karai Pyharé!”, contestó.
“El Pombéro ya me cuidaba desde que estaba en la panza de mi mamá, es decir, le protegía a ella para que no me pase nada”, contó.
Pero, siempre según su relato, ese afecto y apego “floreció” más cuando tenía 3 años. “A esa edad el Pombéro me llevó, me secuestró. Me sacó de mi casa y me llevó a la casa de mi abuela. No me hizo nada, solo eso. Desde ahí como que siempre estuvo a mi lado y nunca más se separó de mí. Y está conmigo a donde sea que voy. Él me cuida de todo mal. Desde que soy un niño es mi amigo”, confesó.
A la consulta de si le da caña y cigarro, Arnaldo respondió que “claro que no. Yo nunca le di nada porque una vez que le das ya no podés fallarle. Por eso no le di nomás y cherayhueterei (me quiere mucho)”, dijo.
“Yo subo al cerro a las 12 de la noche o a cualquier horario, sin linterna ni nada, no tengo miedo porque él me cuida. Allí dejó mis vacas y le pido que las proteja, hasta hoy en día nunca le pasó nada a mis animales”, agregó.
Sus demás amigos dan fe de los dichos de Arnaldo. “Él siempre nos cuenta que el Pombéro le protegió y que está con él, y lo que le pasó de niño”, dijo Rodney Benítez.
“Él sube al cerro a cualquier hora, no tiene miedo porque dice que el Pombéro es su amigo”, agregó Raúl Candia.
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