“Empiezo a sentir que Mateo temblaba, le miro y sus ojitos miraban hacia arriba, sus bracitos estaban estirados y muy duros. Su boquita hacia movimientos de temblor y juntaba saliva. No le deseo a nadie esa situación. Sinceramente sentí en ese momento que mi hijo se me iba”, contó Jazmín.
La doña dijo que apúrope llevaron al sanatorio a su peque y cuando llegaron al San Sebastián, el pediatra de guardia le dijo que su hijo solo tuvo una pesadillas.
“Me dijo que no pudo ser convulsión porque no duró más de cinco minutos. Me dio un diagnóstico de otitis. A mi me explicaron que una convulsión puede ser también de un segundo. ¿En manos de qué tipo de doctores estamos? Mateo tampoco tenía nada en el oído. No solo me dio una mala medicación, hizo caso omiso de una convulsión”, denunció la doña.
Jazmín luego contó que cuando se preparaba para ir a otro sanatorio, su hijo volvió a convulsionar. “Llegamos hasta el materno infantil de San Lorenzo porque era el más cercano. Le pusieron oxígeno y lograron estabilizarlo”, relató Jazmín.
En ambulancia le trasladaron a otro sanatorio privé donde le realizaron los estudios. “Durante sus estudios volvió a convulsionar. En fin, gracias a Dios, Mateo no tiene daños causados por las convulsiones. Su diagnostico es epilepsia. Condición con la que a partir de ahora vamos a aprender a convivir”, terminó contando la mami del peque del pelotero.


