Este es el caso de un joven del barrio Mbocayaty de Villa Elisa quien se desempeña como enfermero. Al mismo no le quedaba de otra que ir caminando rumbo a su casa, porque a las 23:20 horas ya no hay colectivo gracias a la falta de leyes que obliguen a los empresarios a poner servicio.
Esto fue aprovechado por 6 mal paridos, a los que después sus mamás y parejas lloran como si fueran santos y piden “respetar” el dolor ajeno. Los tipos estaban a bordo de tres motos. Dos de ellos se bajaron y con arma de fuego ya se le fueron encima.
Ahí, el joven alcanzó a reaccionar y empezó a correr. Sin que le tiemble el pulso, uno de ellos comenzó a disparar contra el enfermero, noble profesión que ayuda en los momentos más difíciles a otros seres humanos. Esa noche, Dios estuvo presente. Otra explicación no hay. Es que ninguno de los tiros logró dar con él.
Corriendo se fue a buscar refugio en lo de una vecina que justo había salido a recepcionar a un delivery. Los desgraciados lo siguieron pero, finalmente, a él por lo menos esa noche no le asaltaron ni asesinaron.
TE PUEDE INTERESAR:
https://www.cronica.com.py/2022/10/29/despedida-que-levanto-polvareda-en-las-redes-sociales-entre-el-dolor-y-las-acusaciones/

