
Emma se casó cuando tenía 22 años, dejó de lado todo, para dedicarse a su marido y su hijo, lo que le hizo muy feliz. Al divorciarse las cosas no fueron fáciles para ella, pero a dos años de su separación decidió cambiar el rumbo de su vida.
Comenzó a comer sano, dejó el cigarrillo, empezó a ir al gim y usar por primera vez labial rojo. Y sobre todo, abrió una cuenta en Tinder para conocer a algún caballero interesante.
“Antes había trabajado duro y me preocupaba por los demás. Después de separarnos me di cuenta de que era mi turno. Me veía vieja, vacía y agotada, pero ahora estoy viviendo mi mejor vida. Soy feliz y me veo completamente diferente”, dijo la mujer a Daily Star.

