Una de las tradiciones que se mantiene hasta la fecha es llegar a los camposantos en familia y compartir con los que ya partieron encendiendo velas, elevando una plegaria y repartiendo golosinas a los niños.
Muchos de los cementerios de nuestro país estuvieron llenos el día de hoy. Gente cambiando el famoso kurusu paño, limpiando las tumbas, pero no todos recibieron la visita de sus familiares, porque también se encontraban aquellos panteones olvidados por los vivos.
Pero los más felices en este día más bien fueron los niños que llegaron en grandes cantidades a los cementerios para recolectar golosinas, preparados con bolsas y recorriendo panteón por panteón para juntar caramelos, gaseosas y todo lo que los adultos llevaban para compartir con ellos, manteniendo así viva una tradición de antaños.
La familia Rolón, por ejemplo, fue llegando al cementerio de Ypané. Allí estaban depositados los cuerpos de varios miembros de la familia. Contaron a Cónica que desde niños sus abuelos les inculcaron esta tradición la cual la mantienen hasta la fecha, llegando cada 2 de noviembre en los cementerios para repartir las golosinas y robar una sonrisa a los más chicos.

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