Sin transporte público, se vio forzado a tener que caminar más de 7 horas para poder llegar desde su trabajo, en la zona límite entre Luque y Mariano Roque Alonso, hasta la ciudad de Ypané donde reside. Sin exagerar, una distancia de unos 35 kilómetros. Por algo, dijo entre risas y risas que era como un “promesero adelantado” que estaba cumpliendo con la santa patrona de todos los paraguayos.
Los medios de comunicación valieron para que su historia se conozca en diferentes rincones de nuestro país. Y fue así que se ganó el cariño de todos, con una sonrisa de oreja a oreja y el buen humor con el que tomó semejante adversidad, porque más allá del cansancio está el peligro propio de la calle.

Tantos fueron los corazones que tocó Paulino que eso se vio reflejado en un acto hasta si se quiere de amor hacia su persona: de ahora en más no tendrá que caminar durante tantas horas los días que se queda a patita ya que gente de buen corazón le regaló una motocicleta con la cual podrá desplazarse.
Profundamente emocionado, sin poder contener las lágrimas, vio como una hermosa motocicleta adornada con globos azul y rojo del Cerro Porteño de su corazón llegaba hacia él. Feliz, sin poder ocultar en lo más mínimo la gran alegría y emoción que en ese momento invadían su ser, agradeció a todos por el gesto.
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