Todo esto pasó en el barrio San José de Ciudad del Este donde, como cada lunes a las 7:00 de la mañana, llegó Luis Alberto para empezar una nueva jornada laboral. Sin embargo, a medida que se iba acercando se dio cuenta que en el techo una de las chapas estaba doblada. Ahí ya se dio cuenta que no fue el clima vai.
Llegó hasta la oficina que está dentro del galpón y la sorpresa fue por demás desagradable. A más de la gran suma de dinero, también faltaban una escopeta Maverich, calibre 12 mm, escopeta Wesson, calibre 38SPL, dos celulares Samsung y una notebook Big Mac.
Aparentemente, luego de ingresar por el techo, los malditos desgraciados forzaron la cerradura de la oficina donde se encontraban todas las cosas, se hicieron con las mismas y se pegaron el raje.
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