Por eso no tuvo mejor idea que pintar en el parabrisas trasero de su auto el logro que había obtenido y así recorrer toda la ciudad.
Mi intención fue liberarme y decirle a la gente "ya, aquí murió". "Es un proceso de divorcio que llevó más de tres años y medio, en donde se complicó mucho la comunicación. Cuando estaba firmándolo fue una sensación de desahogo tan grande", le contó el hombre al medio CRHoy.com.
Gracias a esta entrevista, ahora el rollo sabe que hay un soltero disponible.

