"El dolor no se va": a 4 años del asesinato de Lidia en manos del narco "Piloto"

¿Cómo se narra el llanto de un hombre que se abraza a la foto de su hija que ya no está? “La tristeza es más fuerte cada vez que pasan los años. El dolor no se va, sino que crece”, dijo Don Francisco Meza, quien atiende el teléfono a Crónica y agradece el llamado. “Gracias por acordarse del caso de mi hija, hasta ahora me preguntó por qué ella”, expresó mientras lloraba del otro lado del teléfono y un breve silencio acompañaba los recuerdos, las ilusiones y los sueños que tenía su hija Lidia (18).

| Por Rodrigo Valdez Morel
En otro momento, la joven Lidia junto a sus padres.

Dolor sin despedida, dolor sin abrazo final, sin mano que acaricie, dolor desgarrador de todo desgarro. Así siente don Francisco a 4 años de la muerte de su hija, quien el 17 de noviembre del 2018 fue asesinada de 17 puñaladas por el narco Marcelo Pinheiro, alias “Piloto”, en el interior de una celda en la Agrupación Especializada. El caso conmovió a todo el país.

“Mañana se cumplen 4 años que ya no escucho su voz, que ya no veo esa sonrisa que siempre contagiaba, que ya no me dice ‘papá te quiero’ o a su mamá ‘mami te quiero’. Pasa el tiempo y el dolor se hace cada vez más grande. Ahora te estoy hablando no sé cómo porque me cuesta, pero siento que Lidia se merece ser recordada”, sostuvo.

Lidia Meza Burgos, de 18 años, fue asesinada en el interior de la celda de Marcelo "Piloto" en la Agrupación Especializada. Foto: Gentileza.

“No pasa un día en que con mi familia no la busquemos. Es más, a veces hasta siento que ella está ahí en medio de nosotros. La siento y es por algo”, contó desde su casa, ubicada en San Antonio, donde para mañana preparan un emotivo rezo en nombre de Lidia. “Vamos a orar por ella y por todo los jóvenes para que puedan encontrar el camino correcto en esta vida”, señaló.

“Lo único que pido es que alguna vez pueda conversar con Piloto y preguntarle qué pasó, así me saco las dudas de una buena vez en esta vida. Solo eso quiero saber, por qué mi hija”, añadió.

Don Francisco llora al recordar que perdió el último audio que le envió su hija una hora antes de lo sucedido. “Perdí mi celular y con él ese recuerdo que tenía de ella donde me decía ‘ya me estoy por ir papá, decile a mamá que no coman todo de mí el tallarín con pollo casero’. Una hora después de ese audio mi mundo se apagó cuando recibí la noticia de lo que pasó en la Agrupación”, expresó.

Yo perdoné al hombre que le hizo esto a mi hija y muchos me preguntan por qué lo hice. Yo respondo que si Jesús perdonó cuando lo mataban, por qué yo no lo haría. Al perdonarle a él todo queda a cargo de Dios y yo me quedo con un corazón tranquilo”, confesó.

“Unos días antes de su muerte, le acompañé al oculista y recorrimos por tres horas. Y en ese tiempo no paró de hablarme, se estaba despidiendo de mí. En un momento me dijo que iba a morir alguien y mirá pasó lo de ella”, dijo.

El caso

El 17 de noviembre del 2018, Marcelo Pinheiro Veiga, alias “Piloto”, mató a Lidia dentro de la Agrupación Especializada. El hecho ocurrió pasadas las 13:30, de acuerdo con los reportes policiales.

El objetivo del narcotraficante brasileño habría sido evitar su extradición al Brasil. Tal cosa no sucedió, ya que dos días después de haber cometido el asesinato, Marcelo “Piloto” fue extraditado a su país.

La joven Lidia trabajaba como cuidadora de una anciana de 90 años en una casa ubicada cerca del Mercado 4. Allí ingresaba los días lunes y tenía permiso los sábados y domingos.

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