La mujer, a quien se identificó como Ingrid, demostró que más allá de lo que sea esta jornada cívica, en la cuál cumplió a cabalidad con su trabajo, lo que más importa es ese pequeño “muchachón” que tenía entre sus brazos y quien, a la hora de comer, no quería saber nada de ningún candidato.
Ingrid, sonriente y con orgullo, cumplió son su rol de madre para posteriormente seguir al servicio de las ciudadanía dentro de su labor en uno de los tantos centros electorales establecidos en el departamento de Canindeyu, en este caso, el Colegio Nacional Nueva Esperanza.

