Eran pasaditas las ocho de la noche y el señor estaba de lo más tranqui, cuando su paz fue interrumpida por dos malandros motorizados. El don estaba distraído disfrutando del fresquito, tenía un short y estaba sin remera. Su celular, que según contó, no es de los chuchis, ni siquiera lo tenía a la vista, he'i.
Una brusca frenada lo alertó y cuando se dio cuenta uno de los motoqueiros ya se bajó katu de su moto mientras que su socio lo esperaba con el motor en marcha. Allí, el malevo ya reveló que su intención no era saludar mba'e al señor. Los delincuentes no actuaron solos, ya que estaban "custodiados" por otra motocicleta con dos ocupantes.
El malevo lo intentó asaltar, pero el señor se resistió e incluso forcejeó con el delincuente que al ver la reacción de su víctima se subió rápido sobre la moto no sin antes disparar contra el indefenso hombre. Las balas fueron a parar a su pierna. El mismo fue auxiliado por vecinos y llevado a un hospital, en donde le curaron y dieron de alta.
El hecho desató la indignación de los pobladores, que se quejaron de que varios barrios del Este del país, se han convertido en "zonas rojas" y que uno ya no puede salir ni a sentarse frente a su propia casa.
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