
Si de preparativos para una boda hablamos, la entrada de la novia en un lujoso auto, carruaje o cualquier otro medio de transporte es parte de la tradición del "casorio". Pero la novia de esta increíble historia decidió llegar a la iglesia, llevada por un colectivo hasta la ceremonia realizada en la iglesia Santo Domingo, en Yataity del Norte.
Ramona iba espléndida rumbo altar, con su largo vestido blanco, cola, ramo, peinado y maquillaje de reina, tacos altos y plataformas. El trayecto lo hacía sentada en un colectivo con la ventanilla abierta y pensando solo en el momento de decir “sí, quiero”.
Por su parte, Vidal, el esposo pyahu, quedó chocho con la llegada de su novia y todo fuer alegría y felicidad en el casamiento.
La idea fue hacer de la velada un momento único e inolvidable. Y lo consiguieron. Alquilaron el bus y todo fue magnífico. Gran parte de la familia del novio se trasladó en el micro junto con la bella novia.
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