Profesores hay muchos, pero de los buenos, con vocación, compromiso y pasión por la profesión, no tantos. La profe Ramona está en el grupo de los que se destacan. La pasión por enseñar se puede observar con este gesto que realiza, incluso, arriesgando su propia integridad física.
Ella es de la zona de Amambay y debe cruzar caminando el arroyo Victoria’i para llegar hasta sus alumnos en la escuela. El puente que había en el lugar fue arrastrado por las aguas con las últimas lluvias en la zona, y a la profe Ramona no le queda de otra que ingeniarse y arriesgarse para llevar enseñanza a los peques que la esperan del otro lado.
La escena fue grabada por una persona de la zona, quien lamentó la desidia y el abandono de las autoridades educativas. “Así sufre la profesora Ramona para ir a enseñar a sus alumnos. Así estamos aquí en esta parte del país”, señaló el hombre.

